Cuando percibimos una situación como “problemática” es algo que en general vamos a vivir de una forma incómoda, ya que es muy fuerte 
el sentir de inquietud, desazón, cierta ansiedad que podemos llegar a producir.

Valiéndonos de una metáfora: si las alarmas de incendios no se anunciaran con ese ruido tan estridente y agudo, no nos molestaríamos en prestarles atención e investigar qué ocurre. Esta misma secuenciación, es lo que hacemos con nuestro sentir respecto a una determinada situación o asunto.

Como es algo que vivimos de una forma muy incómoda, permanecemos en ese lugar el menor tiempo posible, tratando de modificar ese “sentir” de cualquier forma: bien a través de una interrupción del proceso, de un escape o bien salir en búsqueda de una “aparente solución” sea o no relevante.

Podemos imaginar que se nos plantea una ecuación (situación problemática), a partir de ahí genero un malestar al decirme que “no se resolverla”, “ no seré capaz de hacerlo”, “soy un inútil”…puede que incluso la relacione con otros momentos en los que también tuve que contender con ellas de una forma poco exitosa…Así puede que la aparte directamente con lo que ya he buscado un escape, modifique mi diálogo interno con lo que he interrumpido el proceso sintiéndome mejor aunque sin tampoco ir más allá de ahí, o bien rechace el trabajar la ecuación, la aparte, con lo que ya he buscado un escape.

El caso es “permanecer con ese sentir el menor tiempo posible”, aunque el mismo también es necesario, ya que a través de él me obligo a la búsqueda de una solución, de un gestionar el desafío. Entonces puede ocurrir que en esa búsqueda de una solución – que en un principio vivimos de una forma casi de alivio a la situación de la que parte- hagamos cualquier cosa, por el mero hecho de darnos la sensación de que estamos haciendo algo.

O bien, que siguiendo la metáfora de la ecuación, tomemos el libro de las ecuaciones, y nos vayamos directamente a la parte de la solución. Y sí, encontraremos la solución de la ecuación, pero lo que no encontraremos es el proceso de resolución de un problema, su desarrollo y paso a una solución.

Es aquí donde quiero llegar: sea cual sea la situación que yo estoy viviendo como un problema, me está dando una información que he de mantener e investigar, permanecer en ella, no tratar a cualquier precio de modificarla. Es como si una alarma de incendio, la apagásemos sin saber primero de donde procede el fuego.

En esta primera fase investigatoria, voy a poder empezar a identificar y recopilar los elementos que forman parte del “problema” e irlos contemplado en el detalle de su individualidad, para luego ir “jugando” con ellos con lo que accedo a la parte del proceso del desarrollo del mismo.

Tan sólo con el inicio de la investigación de qué es lo que exactamente está ahí pasando, el sentir varíe, así como durante todo el proceso de desarrollo. Pero es necesario quedarse con él, en la forma en la que planteo e investigo el problema está la solución.

Se trata de un proceso sistémico, donde una cosa y otra están –problema y solución – forman parte de una misma cosa. Si prescindo de la investigación del problema y diseño una solución, lo haré con muy poco detalle de la misma y posiblemente genere aquello de que en ocasiones la solución agrava aún más el problema, o es la solución el propio problema que de haberlo investigado en más detalle – el problema original – me podría haber dado cuenta que no hay tal.

Si tenemos un accidente de tráfico, y nuestro estado requiere de intervención, el equipo médico no nos meterá directamente en el quirófano “porque necesitamos una solución”. Harán primero una evaluación, un diagnóstico preciso de la situación, aunque el paciente mantenga la situación de dolor, traumatismo del accidente; pero es necesaria para que él manifieste donde exactamente le duele y cómo es el mismo.

Pues bien es precisamente esto lo que podemos aplicar a “nuestros problemas”, hay que “habitarlos” el tiempo que sea necesario –sin regodeos – para conocerlos en detalle, profundidad, para que a posteriori la estrategia de resolución sea la adecuada. Ese proceso de análisis del detalle nos ayuda a conocer si nuestro primer planteamiento del problema es certero, o posiblemente se encuentre en otro lugar donde no habíamos explorado; y que de haber buscado una solución rápida se hubiese mantenido y posiblemente agravado.

Desde una perspectiva de modelado, no se contemplan los problemas por un lado, y las soluciones por otro; sino que se gestionan como un todo; porque la solución puede convertirse en un problema, y en el problema está la solución, en la forma en que yo gestiono todo el asunto.

Los problemas no “son malos de por sí” , ni las soluciones “buenas de por sí”, son las formas en las que yo las gestiono, y si sólo pongo la atención en el “sentir” me estoy olvidando que forman parte de un conjunto de un proceso, que la cosa no es sólo modificar el sentir a toda consta. Un incendio no se controla, simplemente porque he conseguido desconectar la alarma.

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