En mi relación con el mundo hay una brújula o guía que va orientar mi inclinación hacia el, y es el sentido, el significado que voy a imprimirle, que voy a ofrecerle. Si yo he aprendido que el mundo “es un lugar peligroso”, de manera inconsciente todo mi pensar, sentir o hacer, irá dirigido a constatar esta orientación, buscaré cosas con las que verificarlo o en mi hacer estarán determinadas por ese planteamiento; qué diferente de la persona que de forma consciente o inconsciente se maneja desde “el mundo es un lugar seguro y lleno de oportunidades”

Cuando mantenemos una actividad, una conducta, una manera de funcionar…por la repetición de la misma nos hacemos más habilidosos, adquirimos herramientas de entrenamiento con lo cual la estamos reforzando, hasta que llega un momento que terminamos por integrarla.

Hay algo muy curioso, y que en muchas ocasiones no se tiene en cuenta; y es que a la vez que una actividad por repetición vamos adquiriendo habilidad, si dejamos de hacerla, también esa habilidad tenderá a perderse con más facilidad, si no es algo que yo ya he integrado a mi inconsciente (como puede ser la habilidad de escribir).

Por ejemplo: si yo fuese a un gimnasio a entrenarme, mi cuerpo se adaptaría a la nueva situación. Si al cabo de un par de meses abandono el entrenamiento, el cuerpo volverá a adaptarse a la situación de partida antes del entrenamiento. Ahora bien, cuando vuelva a decidir entrenarme, el cuerpo se adaptará más rápidamente a la situación de sobre esfuerzo que la primera vez; aunque de igual manera, también volverá más rápidamente la situación de partida cuando lo vuelva a dejar, que la primera vez que lo hice.

Y esto que ocurre a un nivel biológico, también nos ocurre a nivel mental, por lo que si a lo largo de mi vida me he entrenado a desarrollar ideas y conductas que están conectadas con una percepción personal de que “el mundo es un lugar peligroso”, me he hecho muy bueno limitándome la vida. Si en un momento decido variar mi orientación hacia “el mundo es un lugar seguro y lleno de posibilidades”, habré también de entrenarme, sabiendo que en la medida en que lo haga, mis ideas y conductas también se irán alineando.

Las cosas no sucederán de forma mágica, o a través de un ritual; en todo caso no sabré a nivel consciente qué ha producido el cambio, aunque eso no significa que no tenga su razonamiento, y en cualquier caso siempre necesitará de mi decisión para materializarse, habré de entrenarme, habré de proponerme objetivos y mantenerlos entrenándome en ellos; hasta que llegue un punto en el que se convierta en una habilidad no consciente.

A andar tuvimos que aprender y entrenarnos y hoy lo damos como algo “nuestro”, cuando en realidad es una habilidad que hemos desarrollado.

 

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